El gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, se pronunció con dureza sobre la permanencia de Manuel Adorni como jefe de Gabinete nacional tras las denuncias que lo involucran. Aseguró que, si el funcionario formara parte de su equipo, no seguiría en el cargo debido a la gravedad de la situación y la falta de respuestas rápidas ante las acusaciones.
Sin embargo, Pullaro descartó apoyar los pedidos de censura impulsados por la oposición en el Congreso, reafirmando que la decisión final corresponde al presidente Javier Milei. Reclamó mayor agilidad en exigir que Adorni se presente ante la Justicia y ofrezca explicaciones detalladas, algo que, según afirmó, sería un trámite inmediato dentro de su gestión provincial.
Durante una entrevista radial, el mandatario provincial señaló que este caso no sólo afecta a un funcionario ni a un gobierno, sino que repercute negativamente en la confianza ciudadana hacia las instituciones. Resaltó que la polémica ha dañado la imagen de la administración nacional, que hasta hace poco gozaba de una valoración pública favorable.
Pullaro vinculó las denuncias y el manejo político realizado por Adorni con un problema estructural de la política argentina: la pérdida de credibilidad debido a recurrentes escándalos de corrupción. Destacó que estas crisis afectan a quienes trabajan con criterios de transparencia y eficiencia, y generan un escepticismo generalizado en la sociedad.
El gobernador también repasó los principios básicos que exige a sus funcionarios, entre los que destacó la honestidad, la austeridad y la eficiencia. Enfatizó que la honestidad debería ser un requisito innegociable para cualquier funcionario público y que, además de no cometer actos ilícitos, se espera una gestión austera y resultados concretos, especialmente en un contexto económico complejo que limita el presupuesto familiar de la población.
En las recientes ceremonias oficiales en Rosario, con motivo del Día de la Bandera y con la presencia del presidente Milei, Pullaro y Adorni coincidieron en el mismo lugar, aunque el gobernador evitó saludarlo, mostrando su distancia personal y política frente a la situación que atraviesa el jefe de Gabinete. Esta actitud refleja la tensión en torno a la cuestión y el rechazo público que genera la continuidad de Adorni en el Gobierno nacional.