Las últimas encuestas privadas realizadas por Atlas Intel y Bloomberg revelaron un cambio significativo en la percepción pública sobre algunos de los principales actores políticos del país. La aprobación del presidente Javier Milei registró una recuperación, alcanzando el 40%, mientras que la valoración del gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof, descendió notablemente, situándose en torno al 38%. Esta dinámica se refleja también en la imagen de la ex presidenta Cristina Kirchner, que presentó un deterioro similar.
El fenómeno responde principalmente a la incidencia de factores económicos en el ánimo social. La inflación mensual de junio perforó el umbral del 2%, marcando su tercera caída consecutiva, y los salarios comenzaron a mostrar una recuperación en términos reales. Según la consultora Empiria, el ingreso disponible de las familias registró un aumento promedio del 1% durante mayo. Esta combinación genera un contexto más favorable para el consumo y la estabilidad económica, que incide de forma directa en la aprobación de los gobernantes.
Este cambio de tendencia también se observa en el Índice de Confianza del Consumidor, elaborado por Poliarquía y la Universidad Di Tella, que sufrió una mejora del 6,4% en junio, interrumpiendo su racha a la baja y evidenciando el mayor ascenso registrado desde noviembre del año anterior. Además, el Índice General de Actividad Económica de Orlando Ferreres mostró un incremento del 0,7% en mayo, con ocho de once sectores evaluados mostrando resultados positivos.
El contexto actual, marcado por la baja gradual de la inflación, la recomposición salarial y la gestión de la deuda externa, favorece un clima de mayor previsibilidad económica. Estas variables son monitoreadas de cerca por inversores internacionales, que también analizan cómo impactan en el humor social previo al armado político de los próximos meses.