El Sistema Único de Salud (SUS) reintegró la aplicación de dos dosis de refuerzo con la vacuna inyectable contra la poliomielitis para niños de 4 años, un cambio que se implementará a partir de agosto. Este ajuste recupera el esquema de vacunación habitual previo a 2024, pero ahora eliminando el uso de la vacuna oral y optando exclusivamente por la inyectable con virus inactivado.
El nuevo calendario incluye tres dosis iniciales a los 2, 4 y 6 meses de edad, seguidas por dos refuerzos a los 15 meses y a los 4 años, sumando cinco aplicaciones totales de la vacuna inyectable. Esta modificación responde a preocupaciones sanitarias derivadas de los riesgos –aunque muy poco frecuentes– que implica la vacuna oral, cuyo virus atenuado puede, en algunos casos, mutar y provocar la enfermedad.
Las autoridades sanitarias recomiendan que todos los niños menores de cinco años que no hayan completado estas cinco dosis sean llevados a los centros de salud para actualizar su esquema. La decisión fue tomada luego de una reunión de la Cámara Técnica Asesora en Inmunizaciones y comunicada oficialmente por el Programa Nacional de Inmunizaciones.
En este contexto, se destaca que la protección otorgada por la vacuna contra la polio puede disminuir con el tiempo. Por eso, las dosis adicionales aseguran mantener elevados los niveles de inmunidad. La directora de la Sociedad Brasileña de Inmunizaciones resaltó que, aunque la poliomielitis está controlada en la región, los brotes reportados en otras partes del mundo motivan mantener una prevención estricta siguiendo los estándares de la Organización Mundial de la Salud.
El grupo más vulnerable es el de niños menores de cinco años, quienes pueden enfrentar consecuencias graves si contraen la enfermedad. Aunque Brasil no registra casos desde hace décadas y fue declarado zona libre de poliomielitis, la circulación del virus en ciertos países obliga a mantener la vacunación como única herramienta eficaz para evitar la reaparición de brotes.
Entre las históricas de la poliomielitis en Brasil, destacan más de 26.000 casos registrados entre 1968 y 1989, periodo en que la enfermedad causó múltiples parálisis infantiles y muertes. Por esa razón, el esquema de vacunación incluye múltiples dosis y refuerzos para asegurar una inmunidad sostenida en la población infantil.