James Boyard, director de gabinete del Ministerio de Defensa y inspector general de la policía de Haití, fue secuestrado por hombres armados en Puerto Príncipe. La captura ocurrió en Bourdon, un barrio que hasta ahora había sido relativamente seguro, aunque gran parte de la capital está bajo control de pandillas armadas.
Esta es la primera vez en años que un funcionario de tan alto rango es víctima de un secuestro en Haití, país azotado por la violencia de grupos criminales. Boyard, también politólogo, había participado activamente en la reconstrucción de las fuerzas armadas y en la reforma de la Policía Nacional.
La coalición de pandillas conocida como Viv Ansanm domina aproximadamente el 70% de Puerto Príncipe y fue designada como organización terrorista extranjera por Estados Unidos. La complejidad y el detalle con que se llevó a cabo el secuestro sugieren la posible colaboración de alguien cercano al equipo de seguridad del funcionario.
El analista Diego Da Rin, del International Crisis Group, destacó que los secuestros se han extendido a territorios que solían ser considerados seguros, y que algunos pandilleros incluso se disfrazan con uniformes policiales para ejecutar operativos falsos y detener a personas bajo ese disfraz.
Las pandillas han ampliado su accionar secuestrando no solo a funcionarios, sino también a personas con doble nacionalidad, buscando rescates más elevados y buscando intimidar a las autoridades para evitar intervenciones en las zonas que controlan. En particular, Villa de Dios, bajo el dominio de la pandilla 5 Segundos liderada por Johnson André, es uno de los lugares donde suelen retener a las víctimas.
En Haití, los secuestros de alto perfil no son nuevos y han afectado a periodistas y misioneros internacionales. Entre diciembre de 2025 y febrero de 2026, la ONU registró al menos 267 casos de secuestro, la mayoría hombres. Aunque en 2025 la cifra bajó en casi un 40% comparado con el año anterior, la violencia sigue siendo una amenaza constante para la estabilidad del país.

