Una innovadora propuesta surgió para reemplazar el actual cruce en ferry entre Punta Delgada, Chile, y Bahía Azul, Tierra del Fuego: la construcción de un túnel submarino bajo el Estrecho de Magallanes. Este proyecto implicaría excavar un trayecto de aproximadamente 3,7 kilómetros bajo el lecho marino, conectando directamente ambos territorios y potenciando la integración estratégica regional.
El proyecto fue presentado por expertos de la Universidad de los Andes, quienes aseguraron que, aunque la obra es técnicamente factible, enfrenta importantes desafíos. La complejidad radica en las condiciones adversas de la zona, como las bajas temperaturas, fuertes vientos y la operación en un área remota, que dificultan la ingeniería y la construcción.
Para avanzar, los especialistas remarcaron la necesidad de una campaña exhaustiva de estudios geotécnicos y geofísicos previos. Estos análisis son esenciales para conocer la composición del suelo, identificar posibles fallas geológicas, medir la permeabilidad y controlar la presión del agua submarina, aspectos fundamentales para garantizar la seguridad y estabilidad del túnel.
Como método constructivo recomendado, se plantea la utilización de una tuneladora, o TBM (Tunnel Boring Machine), un equipo de gran tamaño diseñado para excavar túneles continuos sin la necesidad de explosivos. Esta máquina permite extraer el material y revestir simultáneamente los muros del túnel, optimizando el proceso frente a métodos tradicionales en roca.
Además, el diseño del túnel contemplaría la incorporación de sistemas avanzados de ventilación y estrictos protocolos de seguridad contra incendios debido a la complejidad de operar bajo el agua.
En cuanto a la inversión, los cálculos iniciales estiman un costo cercano a los US$1.500 millones, cifra significativa que obliga a evaluar con detalle la rentabilidad social y estratégica del proyecto. La viabilidad económica dependerá del volumen de transporte que pueda absorber el túnel, su impacto en el turismo y la posibilidad de reemplazar definitivamente el actual servicio de barcazas.
Los especialistas coincidieron en que la ejecución de esta megaobra solo podría concretarse con un sólido respaldo financiero binacional entre Chile y Argentina, lo que también implicaría una estrecha colaboración política y técnica entre ambos países para cumplir con los complejos requerimientos del proyecto.

