Las reuniones entre Irán y Estados Unidos, realizadas en un formato cuatripartito, quedaron paralizadas después de que la delegación iraní rechazara continuar con las negociaciones debido a declaraciones insultantes y amenazantes hechas por el presidente Donald Trump. La interrupción ocurrió durante una sesión marcada por tensiones relacionadas con el cumplimiento de acuerdos y la situación en el Líbano.

La negociación comenzó y se desarrolló durante poco más de una hora antes de que las delegaciones decidieran hacer una pausa para consultas internas. Sin embargo, tras esa pausa, y luego de los comentarios de Trump, los representantes iraníes optaron por no regresar a la mesa de diálogo, contrariando los esfuerzos de mediación impulsados por Catar y Pakistán, quienes continuaron manteniendo intercambios en busca de retomar las conversaciones.

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Durante el encuentro, la delegación iraní expresó su rechazo a la violación de la tregua en Líbano por parte de Israel, situación que se reflejó como uno de los principales puntos de conflicto. Según informó la agencia Tasnim, Irán insistió en la necesidad de detener los ataques israelíes que afectan a esa región, requisito fundamental para avanzar en el proceso diplomático. Además, solicitó la agilización del cumplimiento de compromisos estadounidenses, tales como la liberación de activos iraníes congelados y la emisión de exenciones para la exportación petrolera.

En lo relativo a las negociaciones nucleares, Irán dejó en claro que la reanudación de ese diálogo depende directamente del cumplimiento previo de las obligaciones por parte de Estados Unidos. Este requisito mostró las profundas diferencias que persisten a pesar de la reciente firma de un memorando de entendimiento entre ambas potencias.

El contexto también estuvo marcado por la negativa iraní a participar en actos protocolarios junto con la delegación estadounidense, como la sesión de fotos y el apretón de manos, subrayando las tensiones existentes. Por su parte, el primer ministro de Israel confirmó que las tropas de su país continuarán desplegadas en el sur del Líbano, lo que complica aún más la situación regional y el progreso de las negociaciones.