Los dos fuertes terremotos que sacudieron el norte de Venezuela dejaron un saldo trágico de 4.490 muertos, según datos oficiales recientes. El número de heridos se mantiene en 16.740, tras la finalización de las tareas de búsqueda, lo que permitió encontrar más víctimas entre los escombros.
El estado costero de La Guaira sufrió el mayor impacto, con daños severos en más de 850 estructuras y el colapso total de 190 edificios y complejos habitacionales. Esta destrucción dejó sin vivienda a casi 18.000 personas y necesitó la evacuación temporal de miles de familias. Hasta ahora, cerca de 87.000 familias recibieron asistencia humanitaria.
Actualmente, alrededor de 20.000 damnificados continúan alojados en campamentos transitorios debido al deficiente parque habitacional. El Gobierno prevé construir 25.000 viviendas para responder a la emergencia y gestiona con el Fondo Monetario Internacional el acceso a activos financieros que permitan acelerar la reconstrucción.
La Organización de las Naciones Unidas lanzó un llamado internacional para recaudar cerca de 300 millones de dólares destinados a enfrentar la crisis, alertando que la crisis económica previa limita la capacidad estatal para reparar la infraestructura dañada.
La tensión aumentó con la aparición de una réplica de magnitud 3,9 cerca de Naiguatá, en La Guaira. Aunque no generó daños ni víctimas, provocó evacuaciones preventivas en Caracas y zonas cercanas y renovó el temor en la población a pocas semanas del desastre principal.