El presidente Emmanuel Macron conversó telefónicamente con los padres de Lyhanna, la niña cuyo fallecimiento conmocionó al país. El diálogo se desarrolló en una reunión emotiva y prolongada, en la que también participó su esposa, Brigitte. Esta comunicación forma parte de un respaldo discreto que el mandatario ha intentado mantener para respetar la sensibilidad del caso.
El contacto ocurrió gracias a la intervención del jefe de gabinete de Macron, Laurent Carrié, quien viajó hasta Fleurance, la ciudad donde vivía la niña, para encontrarse personalmente con el alcalde y la familia. La presencia de Carrié en el funeral, celebrado días después, aseguró el compromiso del Estado frente a esta tragedia.
Tras la muerte de Lyhanna, cuyo cuerpo fue hallado el 4 de junio, Macron reconoció fallas evidentes en los servicios públicos responsables, aunque advirtió que no se debe responder a este tipo de tragedias con «demagogia» o decisiones apresuradas. Además, defendió que el sistema judicial cuenta con recursos incrementados en los últimos años, aunque esta percepción fue cuestionada por el abogado de los padres, quien señaló que esos fondos aún no se traducen en la efectividad necesaria para prevenir casos como este.

