Emmanuel Macron desmintió que haya invitado formalmente a Donald Trump a una cena en el Palacio de Versalles, en medio de las críticas que generó el encuentro. El presidente francés aseguró que la velada, realizada en uno de los espacios más emblemáticos de Francia, es un recurso diplomático y un símbolo de poder, no una ceremonia de gala.
El encuentro ocurrió al cierre de la cumbre del G7 en Evian, donde Macron y Trump mostraron una relación de aparente armonía. Para facilitar el ambiente, Macron organizó una visita privada por la Galería de los Espejos y un concierto en la capilla real, espacios que evocan la historia y la influencia francesa. La jornada incluyó además una conversación entre ambos líderes y el presidente ucraniano Volodymyr Zelensky, en una iniciativa atribuida al presidente francés.
El gesto generó críticas de sectores de la oposición, como Jean-Luc Mélenchon, quien planteó la necesidad de distanciarse de Trump. Sin embargo, Macron se mostró firme al describir su postura frente al mandatario estadounidense como clara y sin debilidades. Destacó además el valor que tienen estos encuentros para superar la tensión que suele expresarse a través de las redes sociales.
Durante la cumbre, Trump calificó la relación con Macron como «muy buena», elogió su figura y también a Brigitte Macron. Confirmó la firma de un acuerdo relacionado con Irán para terminar con conflictos en Oriente Medio, tras conversaciones impulsadas durante la visita.
Este evento en Versalles, patrimonio histórico ligado a la monarquía francesa, simbolizó para Macron una herramienta para fortalecer la diplomacia y suavizar las tensiones internacionales, más allá de consideraciones políticas o partidarias.