La percepción pública en Israel refleja una profunda insatisfacción con el manejo del reciente conflicto en Oriente Medio, ya que una amplia mayoría considera que Irán obtuvo beneficios significativos tras la confrontación. Un sondeo realizado por la Universidad Hebrea de Jerusalén y el Instituto Agam indicó que el 92% de los israelíes cree que Irán fue el principal ganador del enfrentamiento, mientras un 83% opina que la seguridad a largo plazo del país se ha deteriorado.
El rechazo a un acuerdo marco firmado entre Estados Unidos e Irán, que busca poner fin a las hostilidades en todos los frentes incluyendo el Líbano, también aparece reflejado en la encuesta. Este pacto no fue suscripto por Israel y recibe una desaprobación de casi dos tercios de los consultados, con un 63% en contra y apenas un 12% a favor.
El descontento con la gestión del primer ministro Benjamín Netanyahu es palpable, con más de siete de cada diez ciudadanos que no confían en sus declaraciones sobre los resultados de la campaña bélica. Además, un 56% tilda su desempeño de «fracasado» o «mediocre», mientras que su apoyo electoral se desplomó desde el 40,5% a principios de año hasta un poco más del 29% en junio.
La encuesta también refleja un respaldo considerable a la utilización de la fuerza para asegurar la defensa nacional. Cerca de la mitad de los encuestados apoya una gran ofensiva militar en Líbano contra Hezbolá, a pesar de la posibilidad de tensión con Washington, mientras sólo un quinto se opone a esta medida.
Estas opiniones surgen en un contexto marcado por el inicio de negociaciones directas entre Irán y Estados Unidos en Suiza para alcanzar un acuerdo definitivo que finalice el conflicto regional. En los días previos, el Líbano fue escenario de intensos enfrentamientos y bombardeos entre las fuerzas israelíes y Hezbolá, con acusaciones mutuas de violar una tregua precaria.
Ante la escalada de tensiones, Irán respondió anunciando el cierre temporal del Estrecho de Ormuz, un punto crucial para el comercio global de petróleo, señalando la importancia estratégica de la disputa para la región y el mundo.