Irán ejecutó una serie de ataques con drones y misiles contra bases militares estadounidenses ubicadas en Bahréin, Kuwait y Jordania, en respuesta a recientes tensiones con Estados Unidos. Estas acciones incluyeron el bombardeo de la base aérea Sheikh Isa en Bahréin, las bases Ali Al Salem y Ahmad Al-Jaber en Kuwait, así como el lanzamiento de doce misiles balísticos contra la base aérea Al-Azraq en Jordania.
Como reacción a estos ataques, Bahréin activó sus sirenas de alarma ante la amenaza aérea en dos ocasiones, mientras que Kuwait desplegó sus defensas antiaéreas y cerró temporalmente su espacio aéreo. El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) iraní justificó estas operaciones señalando que eran una respuesta a violaciones estadounidenses del acuerdo de alto el fuego vigente desde abril, además de reafirmar el cierre del estratégico estrecho de Ormuz "hasta nuevo aviso".
El conflicto se intensificó luego de que un helicóptero Apache estadounidense fuera derribado en el Estrecho de Ormuz a comienzos de la semana, lo que motivó retaliaciones de Washington atacando defensas aéreas y radares iraníes en esa zona. Paralelamente, se reportaron explosiones en varias áreas iraníes cercanas al estrecho, como Sirik, Kangan, Bandar Abbas y Minab.

