La deuda impaga en préstamos personales alcanzó en mayo un nivel récord cercano al 15,9%, según confirmó el Banco Central de la República Argentina (BCRA). Este incremento marcó la mayor suba mensual en seis meses y reflejó la dificultad creciente de las familias para cumplir con sus obligaciones financieras en esta modalidad crediticia.
El crecimiento de la morosidad se mantuvo por decimonoveno mes consecutivo, elevando el total de créditos en situación irregular al 12,8%, un aumento de 0,7 puntos porcentuales respecto al mes anterior. Se trata de un salto considerable en relación a octubre, cuando el porcentaje era apenas del 2,5%, menos de una quinta parte del actual.
El aumento más significativo se observó en los préstamos personales, que sufren las tasas de interés más elevadas, entre el 65% y el 70%, muy superior a las tasas pasivas que rondan el 20%. Esta disparidad dificulta el acceso al crédito y limita su potencial para impulsar la actividad económica sectorial en el contexto actual.
En segundo lugar, la morosidad en tarjetas de crédito subió a un 13,1%, en tanto que los créditos prendarios e hipotecarios reflejaron una mora de 7,7% y 1,6%, respectivamente. Estos últimos muestran aumentos más moderados, ya que las familias priorizan el pago de deudas vinculadas a bienes durables como viviendas y automóviles.
El análisis sectorial apuntó que la mora tiene un impacto especialmente crítico en los jóvenes. Según un informe de la consultora 1816 basado en datos de la Central de Deudores del BCRA, casi el 40% de los menores de 35 años con créditos vigentes presenta al menos una deuda irregular con más de 90 días de atraso.
Además, la morosidad es más grave en las entidades no financieras, mayormente fintech, que concentran un 15% del total de préstamos pero cuentan con una mora cercana al 30%. Entre las personas con financiamiento exclusivo en estas plataformas, más del 50% registra atrasos en los pagos. Este segmento incluye en gran medida a quienes no acceden al financiamiento bancario tradicional por ingresos insuficientes u otras barreras.
Finalmente, se señala que la carga de deudas impagas no se limita a créditos sino que también afecta otras obligaciones del hogar, como el pago de expensas, lo que refleja una presión generalizada sobre el ingreso familiar.