El uso del predio del ex Hogar Manuel Rocca volvió a estar en el centro del debate público tras la conclusión de una audiencia que reunió a cerca de 1000 inscriptos, de los cuales más de 300 vecinos expusieron sus opiniones. El destino de este terreno, ubicado entre las calles Segurola, Sanabria, Elpidio González y Juan Agustín García, genera posturas encontradas entre quienes apoyan la cesión al Club Atlético All Boys para desarrollar un polo educativo, deportivo y cultural, y quienes reclaman que sea un espacio público abierto y gestionado comunitariamente.
Este predio de una manzana tiene un valor histórico y social significativo. Fue donado por Manuel Rocca a comienzos del siglo XX con la intención explícita de destinarlo a obras educativas y de salud para sectores vulnerables, según refleja un testamento de 1913. Originalmente se creó allí una escuela asilo para niños necesitados, aunque en 1957 el sitio fue convertido por el gobierno de la Revolución Libertadora en un instituto de régimen cerrado para menores, función que mantuvo hasta su cierre definitivo en 2016.
En 2018, la Ciudad impulsó la venta del predio al sector inmobiliario, buscando habilitar la construcción de torres de edificios. Frente a esta iniciativa, en 2019 la comunidad local y organizaciones sociales realizaron un «abrazo» al predio que consiguió frenar esa venta y resaltar el mandato social expresado en el testamento original de Manuel Rocca. Esto abrió el camino a la presentación de proyectos alternativos para el espacio.
Entre las propuestas, el Club Atlético All Boys solicitó la cesión del terreno por veinte años para implementar un polo que combine educación, deportes y cultura, abierto tanto a la entidad como a la comunidad. Este proyecto superó una primera lectura en la Legislatura y fue un eje central en la audiencia realizada entre el miércoles 3 y el lunes 8 de junio.
No obstante, existe una fuerte resistencia de parte de vecinos y organizaciones que defienden que el predio sea un espacio 100% público y gratuito, sin intermediación de clubes o privados, a fin de garantizar el uso comunitario en todas sus dimensiones. A lo largo de los años, la Comuna 10 organizó múltiples reuniones convocadas por el Consejo Consultivo Comunal, pero no se alcanzó un consenso para dividir el predio o integrar ambas propuestas.
Este debate plantea una tensión entre diferentes visiones respecto al manejo de bienes donados con fines sociales y el papel de clubes e instituciones en la gestión de espacios públicos. La audiencia pública se constituyó como un ejercicio participativo de gran alcance y confirmó el interés de la comunidad por definir un destino que respete el legado original y satisfaga las necesidades actuales del barrio.

