Taty Almeida, reconocida activista y presidenta de la Línea Fundadora de Madres de Plaza de Mayo, falleció mientras permanecía internada en el Hospital Italiano. Su historia se cruza con uno de los capítulos más oscuros de la historia argentina: la dictadura cívico-militar y la búsqueda incansable de personas desaparecidas durante ese período.

Su compromiso comenzó tras la desaparición de su hijo, Alejandro Martín Almeida, un joven de 20 años que trabajaba en la agencia Télam y fue secuestrado en 1975 por la organización estatal conocida como La Triple A, en la etapa previa al golpe militar. A partir de ese momento, se convirtió en una de las principales referentes en la denuncia de los delitos de lesa humanidad cometidos durante el régimen dictatorial.

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Con el paso del tiempo, y tras las divisiones internas dentro del movimiento de Madres de Plaza de Mayo, Taty asumió la presidencia de la Línea Fundadora, espacio donde fortaleció el legado de memoria, verdad y justicia. Su capacidad para conectar con las generaciones más jóvenes y su defensa constante de los derechos humanos fueron destacados por sus colegas y seguidores.

La confirmación de su muerte fue hecha pública por Madres de Plaza de Mayo a través de sus redes sociales, donde expresaron un sentido homenaje: la valoraron por su sabiduría, generosidad y la enseñanza de que amar es resistir y que la lucha sólo se pierde cuando se abandona. Destacaron también su habilidad para llevar la militancia con ternura y alegría, incluso en tiempos difíciles.

Desde la organización subrayaron la responsabilidad de continuar con la tarea de preservar la memoria y luchar contra el olvido, reafirmando el compromiso de gritar “Nunca Más”. La figura de Taty Almeida quedó marcada como un símbolo permanente en las rondas, los pañuelos y las voces que reclaman justicia y derechos humanos en el país.