Slavenka Drakulic, autora y periodista croata reconocida por su contribución al feminismo en la ex Yugoslavia comunista, falleció a los 76 años, según confirmaron fuentes cercanas. Su obra llevó al centro del debate público temas como la condición de la mujer, el nacionalismo y las consecuencias sociales de la desintegración yugoslava.
Nacida en Rijeka, ciudad portuaria croata, en 1949, Drakulic se formó en literatura comparada y sociología en la Universidad de Zagreb. Su carrera literaria comenzó a fines de los años setenta, y en 1984 publicó su primer libro de ensayos, Los pecados mortales del feminismo, un texto clave para la difusión de las ideas feministas en un contexto comunista. Tres años más tarde, debutó como novelista con Hologramas del miedo.
Su obra, traducida a más de veinte idiomas, abarcó novelas y ensayos que exploraron la situación de las mujeres bajo regímenes autoritarios, con personajes históricos como la artista mexicana Frida Kahlo o Mileva Einstein, primera esposa de Albert Einstein. También abordó temas complejos como el colapso del comunismo, el terrorismo nacionalista, las guerras derivadas de la fragmentación de Yugoslavia, además de cuestiones universales como el envejecimiento y la enfermedad.
Entre sus títulos más difundidos se encuentran las colecciones Cómo sobrevivimos al comunismo e incluso nos reímos y Balkan Express, así como la novela Como si no estuviera, que relata la violencia sexual durante la guerra en Bosnia. En el ensayo Ellos nunca harían daño a una mosca, Drakulic examinó la banalidad del mal al retratar a criminales de guerra y el papel de civiles convertidos en perpetradores.
Su activismo y análisis periodístico tuvieron alcance global con publicaciones en medios internacionales como The New York Times Magazine, Frankfurter Allgemeine Zeitung, La Repubblica y The Guardian. En reconocimiento a su trayectoria, la Asociación de Periodistas de Croacia la distinguió en 2025 con el premio a la trayectoria.
En una entrevista de ese año, Drakulic expresó que para ella escribir era una necesidad, ya sea desde el periodismo —entendido como testimonio, resistencia y búsqueda de la verdad— o desde la literatura, reflejando su compromiso con la palabra escrita y el análisis social.
Residente en Croacia y Suecia, Slavenka Drakulic deja un legado valioso que no solo aportó al feminismo, sino también a la comprensión de un período complejo en la historia europea marcada por la violencia, el cambio y la memoria.