El ejército estadounidense inició una serie de ataques contra instalaciones en el sur de Irán, con el objetivo de mantener abierto el tránsito en el estrecho de Ormuz, una vía clave por donde circula una quinta parte del petróleo mundial. Estas acciones ocurrieron luego de que tres buques de carga sufrieran daños en ese pasaje estratégico.
El Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) anunció que estos ataques buscan reducir la capacidad de Irán para amenazar la libertad de navegación en la zona. Según el comunicado oficial, los ataques responden a una agresión contra embarcaciones mercantes y tripulaciones civiles que transitaban libremente por aguas internacionales.
El estrecho de Ormuz ha sido escenario de tensión por el papel que desempeña en la geopolítica energética global. El control que ejerce Teherán sobre esta ruta le proporciona influencia para mantener una situación de tensión con Estados Unidos, el poder militar más fuerte del mundo.
Esta escalada se produjo en un contexto de negociaciones tensas entre ambos países, donde se habían firmado acuerdos provisionales que ahora parecen estar rotos. El presidente estadounidense indicó que para él el acuerdo interino ha llegado a su fin, expresando desconfianza hacia las autoridades iraníes y dudando sobre la posibilidad de alcanzar un pacto duradero.
Por su parte, Irán confirmó que atacó instalaciones militares estadounidenses en Bahréin y Kuwait como respuesta a las ofensivas previas. Además, la agencia estatal iraní informó sobre explosiones en varias localidades de la costa sur, incluyendo el puerto de Bandar Abbas y las ciudades de Chabahar y Konarak, que afectaron también el suministro eléctrico en algunas zonas.