Taty Almeida, una figura clave en la defensa de los derechos humanos en Argentina, murió a los 95 años, dejando un legado de resistencia pacífica y compromiso con la memoria histórica. La expresidenta Cristina Kirchner utilizó sus redes sociales para enviar un mensaje de reconocimiento que recordó la trayectoria y militancia incansable de Almeida.
Con un breve saludo, la exmandataria destacó a Almeida como una luchadora que «honró la vida», expresando respeto y admiración hacia quien fue presidenta de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora. Su voz representó a miles de familiares de víctimas de la dictadura militar, y su pañuelo blanco se convirtió en un símbolo emblemático de la lucha por la verdad y la justicia.
Nacida el 28 de junio de 1930, Lidia Stella Mercedes Miy Uranga —su nombre de nacimiento— sufrió una profunda pérdida cuando su hijo Alejandro fue secuestrado en 1975 por la Triple A. Desde entonces, se enganchó con la búsqueda de justicia y pasó a integrar la organización Madres, donde encontró apoyo para enfrentar la impunidad estatal. Durante décadas, Almeida sostuvo su denuncia en escenarios locales e internacionales, recorriendo calles y medios para visibilizar los crímenes de lesa humanidad.
A pesar de los años, el caso de Alejandro, militante del ERP y estudiante de medicina, sigue abierto al quedar desaparecido luego de su secuestro. Este año, la Universidad de Buenos Aires le otorgó a Almeida un Doctorado Honoris Causa, un reconocimiento a su dedicación para mantener viva la memoria y luchar contra la violencia estatal. En ese momento, la dirigente afirmó que la única lucha que se pierde es la que se abandona, resaltando la fuerza colectiva de las madres y familiares en su lucha histórica.

