Las hostilidades entre Israel y el grupo armado Hezbolá siguen vigentes a pesar de recientes esfuerzos diplomáticos para alcanzar un alto el fuego. La ofensiva israelí contra posiciones de Hezbolá, considerado una organización proiraní, se mantiene activa incluso cuando ambas partes negocian en Washington, en encuentros que buscan poner fin a un conflicto que comenzó a principios de marzo.

En Washington, representantes de Israel y Líbano (país del que Hezbolá forma parte y con el que Israel no mantiene relaciones diplomáticas) sostuvieron una nueva ronda de negociaciones. Estas conversaciones, las cuartas desde el estallido del conflicto, despiertan expectativas pero enfrentan la resistencia directa de Hezbolá, que no entrega señales claras para cesar las acciones militares. En paralelo, el presidente libanés Joseph Aoun calificó la reacción israelí como una “feroz agresión”, enfatizando la necesidad de diálogo para detener la guerra.

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En un intento por mostrar avances, el presidente estadounidense Donald Trump aseguró que ambas partes habían aceptado una propuesta de “cese mutuo de ataques”. Sin embargo, los combates se prolongaron durante la noche posterior a este anuncio, evidenciando la fragilidad del acuerdo. Por su parte, el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu criticó persistentes incursiones de Hezbolá y sostuvo que el grupo viola repetidamente el alto al fuego.

La tensión escaló cuando Israel amenazó con atacar posiciones de Hezbolá en los suburbios del sur de Beirut, generando desplazamientos de civiles en la zona. Según reportes, Trump habría solicitado a Netanyahu que desista de una incursión masiva en Beirut para no comprometer las negociaciones con Irán, considerándolo un factor clave en el proceso de paz.

Los diálogos entre Estados Unidos e Irán, pieza central para la resolución del conflicto regional, registran opiniones encontradas. Mientras Washington afirma que las negociaciones con la República Islámica avanzan rápidamente, medios iraníes indican que Teherán suspendió el diálogo indirecto, principalmente en respuesta a la ofensiva israelí contra Hezbolá en Líbano. Irán condiciona cualquier acuerdo a un alto el fuego previo en esta zona de conflicto.

Este escenario mantiene en vilo la región, con un panorama incierto donde la diplomacia intenta contener una escalada militar que afecta a civiles y acrecienta la tensión entre actores regionales y globales.