El conflicto laboral que surgió hace doce meses en la planta de golosinas Georgalos en Victoria sigue sin resolverse, con cinco trabajadores despedidos que mantienen un reclamo firme por su reincorporación. Dos de ellos ya lograron retornar a sus puestos gracias a medidas cautelares ordenadas por la justicia, mientras que otros tres continúan con acciones legales para revertir sus desvinculaciones.
Los operarios denuncian que los despidos fueron arbitrarios y que respondieron a una estrategia empresarial para eliminar el activismo sindical dentro de la fábrica. Señalan además una “flexibilización laboral” que, según afirman, se traduce en mayores exigencias de producción junto a una reducción en las dotaciones de personal y un achicamiento en los salarios. En este contexto, califican el ambiente laboral como una forma de “esclavitud” que contradice la imagen de “familia” que promociona la empresa.
A lo largo del año, los trabajadores afectados organizaron diversas tácticas de protesta y visibilización que generaron impacto en la región. Se sucedieron cuatro cortes de la Autopista Panamericana, paros dentro de la planta, festivales y actos frente a los portones de la fábrica. Uno de los momentos más duros ocurrió durante el período de conciliación obligatoria dictado por el Ministerio de Trabajo, cuando los operarios realizaron vigilias bajo condiciones climáticas extremas, apoyados por sus compañeros.
La movilización también se extendió a la ciudad de La Plata, donde un fallo judicial confirmó que los despidos fueron arbitrarios, aportando un respaldo a las demandas de los trabajadores. Entre las acciones más simbólicas y constantes, las “choriceadas” en la entrada de la fábrica funcionaron como espacios de solidaridad y apoyo para las familias afectadas, evitando su aislamiento social.
En medio del conflicto, el sindicato mantiene un papel activo en la organización y representación de los operarios, aunque los trabajadores advierten sobre prácticas empresariales encaminadas a disminuir la influencia sindical y limitar los derechos laborales. El reclamo colectivo por la reincorporación plena de todos los despedidos continúa hoy con la misma firmeza que al inicio.

