Un avión Pilatus alquilado para la ocasión se estrelló poco después del despegue en el aeródromo de Nancy-Essey, en la localidad de Tomblaine, causando la muerte de todos sus ocupantes. La aeronave transportaba a cinco instructores, cinco alumnos y el piloto, quienes realizaban un bautismo colectivo de paracaidismo.
El impacto ocurrió en una zona de césped cercana a viviendas y vías de circulación, un hecho que los funcionarios calificaron de dramático, pero que no generó víctimas en tierra. El alcalde de Nancy destacó que la caída del avión a escasos metros de hogares evitó una tragedia mayor.
Testigos presenciaron cómo la aeronave perdió altura súbitamente durante la fase de ascenso, con el morro orientado hacia arriba antes de precipitarse hacia un costado. Familiares y acompañantes esperaban el salto desde el aeródromo, y al observar la caída alertaron a las autoridades. Una unidad de emergencia médico-psicológica atiende a los familiares en el lugar.
El piloto contaba con experiencia, y las condiciones meteorológicas eran óptimas. Sin embargo, hasta el momento las causas del accidente permanecen desconocidas. La Fiscalía de París asumió la investigación, con el departamento especializado en accidentes colectivos. La Oficina de Diseño y Aviación de Francia (BEA) señaló que esta fue la tragedia aérea más grave en el país, excluyendo incidentes militares y comerciales.
Una testigo que realizó un salto desde el mismo avión el día previo aseguró que el vuelo transcurrió sin inconvenientes. La policía solicitó restringir el acceso a la zona para facilitar las tareas de emergencia y la investigación en curso.