Los colombianos votaron para definir quién será su próximo presidente entre dos figuras contrapuestas: Abelardo de la Espriella, un abogado millonario conocido por su discurso duro contra las guerrillas y la izquierda, e Iván Cepeda, un veterano congresista y filósofo aliado del gobierno actual. Este balotaje se presenta como una contienda clave para el futuro del proceso de paz y la relación con Estados Unidos.
Abelardo de la Espriella, con respaldo en sectores que critican las negociaciones de paz, anunció que buscará apoyo internacional para implementar una ofensiva militar contra grupos armados y cultivos ilícitos, incluyendo bombardeos y fumigaciones. Su estrategia se basa en un combate contundente contra la guerrilla, a la que responsabiliza por la persistente violencia y el fortalecimiento de estas organizaciones ilegales.
Por su parte, Iván Cepeda, quien formó parte del actual gobierno y es conocido por su defensa de las víctimas del conflicto armado, representa a la izquierda que impulsó reformas sociales orientadas a reducir la pobreza y mejorar el salario mínimo. Su discurso apela a priorizar a los sectores populares y continuar con el llamado a una “paz total”, aunque se mostró abierto a revisar las políticas vigentes para lograrla.
La jornada electoral tuvo un inicio simbólico con el voto del presidente Gustavo Petro, quien busca que la izquierda vuelva a gobernar un país que durante dos siglos estuvo dominado por élites conservadoras. Mientras tanto, la contienda política también refleja tensiones externas, con la derecha contando con apoyos en varios países de América Latina, y la izquierda respaldada por gobiernos afines en la región.
Esta elección ocurre en un contexto de violencia renovada, marcada por ataques con explosivos, drones y el asesinato de un candidato presidencial, situando en el centro del debate la efectividad del acuerdo de paz firmado en 2016 con las FARC. La expectativa es que los resultados se conozcan pocas horas después del cierre de urnas, y que el ganador enfrente el desafío de consolidar la paz y la estabilidad en un escenario complejo.