La comunidad educativa de la escuela rural El Duraznito, en Tucumán, vivió una jornada poco habitual al convertir sus aulas en una tribuna para seguir el segundo partido de Argentina en la Copa del Mundo 2026. La actividad integró a alumnos y docentes en un festejo que superó la rutina escolar tradicional, con banderas, caras pintadas y una transmisión especial del encuentro.

Ubicada a 18 kilómetros del centro de la ciudad, la escuela recibe diariamente a 44 estudiantes de localidades cercanas como Las Salinas, La Granja y Las Cañitas. La particularidad de este establecimiento es el uso de un modelo educativo mediado por tecnologías de la información y la comunicación (TIC), que permite sostener el aprendizaje a distancia y garantizar la continuidad pedagógica frente a dificultades climáticas o de transporte.

MunicipiosAR Argentina
Buenos Aires Patagonia NOA NEA
Noticias de municipios
de toda Argentina
Más de 500 municipios cubiertos
VER NOTICIAS →

El coordinador del centro, Jorge Quinteros Nelle, explicó que las clases y actividades se envían a través de plataformas digitales desde la sede principal ubicada en la capital tucumana, lo que facilita un vínculo constante entre alumnos y docentes a pesar de la distancia.

Motivada por el interés de los estudiantes por el Mundial, la Dirección de Educación Secundaria del Ministerio de Educación autorizó la proyección del partido en la escuela, transformando la jornada en una celebración. Los preparativos comenzaron días antes, con la decoración de la institución que incluyó banderines, guirnaldas y escarapelas celestes y blancas que marcaron el camino hacia el centro educativo.

Los alumnos asistieron pintados y vestidos con la camiseta de la Selección, dejando a un lado el uniforme habitual, pese a la lluvia y el frío que anunciaba la llegada del invierno. La emoción y el compromiso fueron evidentes, con algunos jóvenes compartiendo sus tradiciones familiares vinculadas a ver los partidos.

Esta experiencia fortalece la integración social en un contexto rural y resalta el potencial de las TIC para adaptar la educación ante eventos culturales que generan gran impacto en los jóvenes. La iniciativa también sienta un precedente sobre cómo incorporar momentos especiales en la rutina escolar para promover la participación y el sentido de comunidad.