Concordia atraviesa una crisis en su sector turístico que va más allá del contexto económico nacional y la competencia regional. Mientras antes se enfocaba en expandir su capacidad hotelera, hoy lucha por atraer visitantes. Las reservas para períodos clave, como el receso invernal, están muy por debajo del promedio de años anteriores, afectando a hoteles, cabañas y otros prestadores de servicios.
Esta transformación afecta también la estrategia de promoción que en el pasado posicionaba a Concordia como un destino destacado a nivel nacional. Hubo un momento en que se implementaron promociones cruzadas con ciudades maduras como Buenos Aires, Villa Carlos Paz, Mar del Plata y Rosario, lo que permitía un constante intercambio de experiencias y ampliaba la llegada a turistas potenciales. Sin embargo, esa proyección se ha desvanecido: la presencia en medios nacionales y campañas conjuntas casi ha desaparecido, mientras que el Centro de Información Turística, clave para la recepción de visitantes, muestra un deterioro edilicio y tecnológico importante.
La crisis estructural no solo es económica sino también institucional. La Secretaría de Turismo perdió rango y pasó a ser una subsecretaría dependiente de un área ajena, lo que ha limitado su autonomía presupuestaria y capacidad para tomar decisiones ágiles. A su vez, el organismo que originalmente unía a actores públicos y privados del sector, el EMCONTUR, evidencia falta de coordinación y definición estratégica clara, con sectores que operan de forma aislada, como el Bureau y los complejos termales. Esta desconexión complica la planificación conjunta necesaria para revertir la situación y recuperar el turismo en la ciudad.