La agroindustria argentina volvió a consolidarse como un pilar fundamental para la economía nacional, registrando un notable aumento en sus exportaciones durante los primeros cinco meses del año. El sector generó más de 22.000 millones de dólares, con un crecimiento interanual del 17,5% en valor y del 18,4% en volumen exportado, según datos oficiales analizados por el economista Juan Manuel Garzón, de la Fundación Mediterránea.

Este crecimiento no fue impulsado principalmente por un aumento en los precios internacionales, sino por una mayor oferta exportable. Esto indica que la expansión responde a mejores cosechas y producción, una señal positiva para la sustentabilidad del sector. Sin embargo, el aumento general esconde disparidades internas según cada cadena y producto, lo que refleja la complejidad y heterogeneidad de la agroindustria argentina.

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Entre los 52 complejos agroindustriales estudiados, 29 mostraron crecimiento tanto en volumen como en valor, mientras que 11 presentaron mejoras parciales y 12 evidenciaron estancamiento o caídas. En un análisis más detallado, solo el 37% de los 173 productos relevados logró incrementar ambas variables simultáneamente, dejando al descubierto variaciones significativas según la naturaleza del producto y la cadena de producción.

Las mayores alzas se registraron en cultivos extensivos, donde el aumento en volumen de exportación fue destacado. Trigo, girasol, sorgo y maíz lideraron con incrementos del 64%, 142%, 117% y 12%, respectivamente. En estos casos, la variación en el volumen fue mayor que en el valor, indicando precios promedio menores al año anterior. La causa principal fue la excelente cosecha obtenida, que mejoró sustancialmente la disponibilidad de granos para exportación.

En contraste, sectores como el complejo bovino mostraron un crecimiento del 38% en valor, sin cambios significativos en las cantidades exportadas. Esta mejora se atribuye a precios más altos y a un giro hacia productos con mayor valor agregado. Asimismo, dentro de las legumbres, algunas categorías como los porotos experimentaron aumentos importantes, aunque esto no se generalizó en toda la cadena.

El desempeño exportador del agro aparece así marcado por diferentes motores: mayor producción en unos casos, y mejores precios o estrategias de mayor valor agregado en otros. Esta diversidad subraya la necesidad de políticas sectoriales adaptadas a las particularidades de cada complejo.