Los conductores de autobuses en Río de Janeiro decidieron interrumpir temporalmente la huelga que mantenían, permitiendo que los servicios de transporte público reanuden su circulación hasta una nueva ronda de negociaciones previstas para la próxima semana. La medida fue adoptada en respuesta a un pedido del juez del Tribunal Regional del Trabajo, quien instó a suspender la protesta para facilitar el diálogo con los empleadores.
En la asamblea, los trabajadores ratificaron su estado de huelga, manteniendo la presión para alcanzar un aumento salarial del 17% en dos pasos, una cifra que consideran necesaria para reconocer la responsabilidad que asumen ante la población. Por su parte, la patronal, representada por el sindicato Rio Bus, ofreció un incremento considerablemente inferior, del 4,39%, basado en el Índice Amplio de Precios al Consumidor (IPCA), argumentando que la crisis financiera y la reducción de subsidios municipales limitan sus posibilidades.
Además del aumento salarial, los trabajadores reclaman un salario mínimo de R$ 5.000 para los choferes del sistema BRT y R$ 4.000 para quienes manejan los autobuses urbanos. También demandan mejoras en las condiciones laborales, incluyendo vales de alimentación por valor de R$ 1.000, frente a la propuesta empresarial de R$ 860, la implementación de un plan de salud y una jornada máxima de trabajo de 7,5 horas diarias.
Si las negociaciones no avanzan favorablemente para los trabajadores en la audiencia programada para el lunes, la huelga podría reanudarse, lo que afectaría nuevamente el transporte público en la ciudad.