El sector de la venta directa continúa consolidándose como una opción atractiva para quienes buscan emprender por cuenta propia, especialmente para mujeres, que representan más del 70% de los emprendedores independientes a nivel mundial. Con una base de más de 104 millones de personas dedicadas a este modelo, el sistema genera ventas globales que rondan los US$ 164 mil millones anuales.
A nivel regional, Centro y Sudamérica destacan por sus incrementos significativos en ventas minoristas, que superaron el 11,7% en 2024, impulsando la resiliencia y expansión del sector en mercados cada vez más competitivos y digitalizados.
Una característica fundamental que atrae a una mayoría femenina es la flexibilidad que ofrece la venta directa: cada emprendedor decide cuántas horas dedica y si trabaja de manera presencial o digital, lo que permite compatibilizar la actividad comercial con otras responsabilidades personales. Este modelo se consolida como una plataforma accesible para diferentes perfiles, donde la comunidad, el desarrollo personal y profesional, y el sentido de propósito forman parte del atractivo.
Además de la importante presencia femenina, el sector muestra una diversificación creciente en cuanto a edad y género. Aunque la franja de 35 a 54 años es la más representada, se observa un aumento de emprendedores mayores y un lento pero constante ingreso de hombres, reflejando una evolución hacia un perfil más diverso e intergeneracional.
El uso de redes sociales y herramientas digitales se ha convertido en un diferencial clave, facilitando que los emprendedores puedan ampliar sus redes de ventas más allá de su localidad, alcanzando otras ciudades, provincias e incluso países. Modelos como el multinivel, implementado por grandes empresas del sector, ofrecen a quienes se suman la posibilidad de escalar sus ingresos y roles de liderazgo dentro de sus redes.
Este sistema, que combina la comercialización directa con un enfoque en la construcción de relaciones y confianza, ha ido sofisticándose con el tiempo. Actualmente, los emprendedores cuentan con capacitaciones y herramientas de gestión que profesionalizan su actividad, posicionándola como un emprendimiento viable tanto para ingresos complementarios como para convertirse en la principal fuente económica.