La Argentina enfrenta una caída sin precedentes en su tejido empresarial desde la asunción de Javier Milei: en poco más de dos años cerraron más de 24.000 empresas, especialmente PyMEs, una pérdida que no se registra desde mediados de los años noventa.
El ritmo de desaparición de empresas supera la media de 30 cierres diarios, afectando sobre todo a firmas de hasta 500 empleados. Los sectores más golpeados incluyen transporte y almacenamiento, comercio, reparación de vehículos, industria manufacturera y construcción. Dentro de la industria, los rubros de cuero, calzado, madera e indumentaria reflejan caídas de hasta un 19% en la cantidad de firmas activas.
La distribución regional confirma la concentración del daño: la provincia de Buenos Aires concentra el mayor número de cierres absolutos, seguida por Córdoba y Santa Fe. En términos relativos, La Rioja, Catamarca y Chaco registran la mayor reducción en la actividad productiva. Neuquén destaca como la única provincia con crecimiento empresarial, vinculada al desarrollo de Vaca Muerta, el principal enclave extractivo del país.
Las causas detrás de este fenómeno incluyen tasas de interés reales elevadas que dificultan el acceso al capital, una moneda local sobrevaluada que favorece las importaciones a costa de la producción doméstica, salarios que deprimen la demanda interna y una paralización de la obra pública que repercute negativamente en toda la cadena de valor de la construcción.
El modelo económico actual prioriza el extractivismo concentrado sin promover la generación de empleo ni el desarrollo de proveedores locales, dejando a las PyMEs que producen y generan empleo en una situación crítica. Según datos oficiales, la demanda interna insuficiente es el principal obstáculo para la industria, superando ampliamente la competencia exterior.
La capacidad operativa industrial se mantiene en niveles mínimos desde la crisis de 2002, con una capacidad instalada cercana al 55%, mientras que la morosidad se incrementa, dificultando la circulación de recursos y la reinversión en el sector productivo.

