La Asociación Obrera Textil (AOT) declaró el estado de alerta y movilización en todo el país luego de que las negociaciones salariales con la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA) quedaran paralizadas, sin avances concretos para los trabajadores del sector.
El sindicato responsabilizó directamente a la FITA por el estancamiento de la discusión salarial, que se desarrolla bajo la convocatoria de la Secretaría de Trabajo. El principal reclamo apunta a la falta de propuestas adecuadas para recomponer los salarios y recuperar el poder adquisitivo que ha sufrido un fuerte deterioro en el último tiempo.
La AOT advirtió que la preocupación no se limita a la paritaria, sino también a la continuidad del Convenio Colectivo de Trabajo Nº 500/07, cuyo vencimiento está previsto para fin de año. El gremio manifestó que, desde antes del término del acuerdo salarial anterior a finales de junio, las reuniones con la cámara empresaria estuvieron marcadas por ofertas insuficientes y una negativa sistemática a negociar aumentos salariales que aseguren la estabilidad de los trabajadores.
En este contexto, el sindicato denunció que la FITA incumplió su rol, lo que provocó la paralización del nuevo acuerdo y generó un perjuicio directo a los empleados textiles. Además, calificó de «mezquinos» los porcentajes de ajuste ofrecidos y criticó que la estrategia empresarial esté orientada a sostener salarios bajos, justificándolos con la complicada situación económica y política que afecta a los asalariados.
Por otra parte, la AOT vinculó esta situación con una preocupante precarización laboral y amenazas de flexibilización en el sector, alimentadas por un marco normativo que, según el sindicato, favorece a las patronales en detrimento de los derechos laborales y sindicales.
El sindicato recordó que estas problemáticas tienen raíces en políticas laborales de la década de 1990, que han contribuido a la pérdida de empleo y al avance de la desindustrialización en el país. Finalmente, criticó el silencio de algunos sectores empresariales frente al deterioro de la industria textil, a la vez que acusó a ciertas cámaras empresarias de priorizar beneficios legales por sobre la defensa del trabajo nacional.