El Banco Central lanzó una licitación para encargar en el exterior la impresión de 400 millones de billetes de 20.000 pesos, una decisión que genera debate sobre el estado y la continuidad de la Casa de la Moneda, la histórica entidad estatal encargada de fabricar el dinero en Argentina. Esta convocatoria, prevista para entregar los billetes antes de las elecciones presidenciales de 2027, implicaría reducir la producción interna en favor de proveedores internacionales.
La Casa de la Moneda, cuya capacidad productiva alcanzaba en 2022 entre 800 y 900 millones de billetes anuales, enfrenta una crisis financiera y una disminución en la demanda local, especialmente tras la emisión de billetes de alta denominación que lograron reducir la circulación total a poco más de 5.300 millones de unidades en los primeros meses del año. Este escenario abrió el camino para evaluar la tercerización de la impresión.
El pliego licitatorio detalla que el proveedor elegido debe cumplir con procesos estrictos, desde la fabricación o compra del papel moneda hasta el control individual de cada billete. Sin embargo, esta operación fuera del país despertó inquietudes políticas. El diputado Estebán Paulón solicitó al ministro de Economía y al Banco Central un informe que explique los motivos de la contratación internacional, que estudie la posible participación de la Casa de la Moneda y revele cómo impactará esto en los empleados del organismo, considerando retiros, despidos y jubilaciones.
Este movimiento en el manejo de la impresión monetaria comienza a ser leído como un paso hacia la privatización de la Casa de la Moneda, un objetivo que, según informes, forma parte de las intenciones de la administración actual antes de concluir su mandato. La medida abre una discusión sobre las implicancias para el control estatal sobre la producción de moneda y el impacto económico y laboral que esto conlleva.