La crisis social en el Gran Buenos Aires alcanzó un nivel crítico que movilizó a intendentes y a la Iglesia para buscar respuestas conjuntas ante el deterioro de la situación comunitaria. En una reunión clave, representantes municipales y el Episcopado denunciaron que el empeoramiento económico registrado en los últimos meses ha llevado a las familias a un estado de vulnerabilidad extrema.
El presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, Marcelo Colombo, encabezó el encuentro donde se expuso que el agravamiento de la recesión ha generado un «mega endeudamiento» en los hogares, lo que afecta directamente la calidad de vida y aumenta la sensación de inseguridad. Los alcaldes del Conurbano coincidieron al señalar que muchas personas enfrentan miedo por la posible pérdida de empleo y la necesidad de realizar múltiples trabajos para sostenerse.
Entre las problemáticas abordadas, se destacaron el aumento de la violencia intrafamiliar y el nivel de desesperación que atraviesan las comunidades. La combinación de factores socioeconómicos profundiza la preocupación sobre el futuro inmediato. En ese marco, las autoridades locales y la Iglesia expresaron la intención de coordinar acciones para mitigar el impacto en la población más vulnerable.

