El reciente pago de más de 4.000 millones de dólares a bonistas se realizó sin grandes sobresaltos en el mercado, mostrando un cambio significativo respecto a situaciones anteriores. Esto refleja la puesta en marcha de un plan financiero que proyecta la gestión económica hasta el cierre del mandato, con especial atención a los compromisos en moneda extranjera que enfrenta Argentina entre el resto de 2026 y todo 2027.
Las obligaciones externas a cubrir durante este período oscilan entre 30.000 y 44.000 millones de dólares, según diversas estimaciones. Para este año, las necesidades se calculan en torno a 19.200 millones, mientras que las fuentes identificadas para su financiamiento superan esa cifra, alcanzando cerca de 22.900 millones, generando un colchón de unos 3.700 millones que resguarda el año electoral.
El plan del Gobierno combina varias herramientas: el mantenimiento del superávit fiscal para abonar intereses, emisiones en mercados locales, préstamos respaldados por organismos multilaterales como el Banco Mundial y el BID, compras de dólares al Banco Central, procesos de privatización y un préstamo bilateral aún en negociación. En este contexto, salir a los mercados internacionales de deuda es considerado una opción secundaria frente a la disponibilidad de financiamiento interno y multilaterales, debido a los elevados costos y tasas que persisten en Wall Street.
Prueba de esta estrategia fue la renovación de operaciones REPO por aproximadamente 6.000 millones de dólares con diez bancos internacionales, lo que permitió postergar vencimientos hasta septiembre de 2028, superando con holgura el calendario electoral. Sumado a ello, un préstamo por 3.200 millones con tres bancos facilitó la cancelación reciente a los bonistas sin afectar las reservas del Banco Central.
En este marco, el riesgo país cerró en 415 puntos básicos, su nivel más bajo desde 2018, reflejando mayor confianza de los inversores. La relación con el Fondo Monetario Internacional también marcó un hito: la meta de acumulación de reservas se cumplió y superó sin recurrir a excepciones, y las reservas netas pasaron de un déficit estimado en 12.000 millones en diciembre pasado a un saldo positivo cercano a 10.000 millones según la metodología del organismo.
Además, la visita programada para finales de mes de Kristalina Georgieva, directora gerente del FMI, en respuesta a una invitación presidencial, marca un cambio importante en la dinámica bilateral, reforzando el vínculo con esta institución. La proyección de crecimiento económico que mantiene el Fondo para Argentina es del 3,5% en 2024 y del 4% para 2025.