En el escenario político porteño, el armado electoral del PRO para 2027 se encuentra en un punto crítico marcado por dos decisiones estratégicas que dependen del jefe de Gobierno. La primera es definir si las elecciones locales se celebrarán de manera separada o se adelantarán para coincidir con la elección presidencial. La segunda cuestión clave es establecer si se realizarán las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO) o si se suspenderán, como ya ocurrió el año anterior.
El jefe de Gobierno atraviesa un momento de relativa tranquilidad gracias a la consolidación de su gestión, enfocada en obras públicas, cultura, salud y seguridad. Sin embargo, no cuenta con el respaldo inequívoco de Mauricio Macri para su reelección, lo que añade presión a la definición electoral. El expresidente busca que la Ciudad participe dentro de una estrategia más amplia que incluya otras provincias y candidaturas, lo que complica un escenario de candidaturas locales cerradas.
En paralelo, se observan tensiones internas provocadas por el acercamiento hacia sectores libertarios y un cierto distanciamiento frente a figuras como Javier Milei. La relación entre la dirigente local Karina Milei y referentes nacionais del PRO —como Diego Santilli y Patricia Bullrich— ha generado un diálogo más fluido con los aliados, con avances concretos en políticas porteñas, como la regulación del juego clandestino y el tratamiento de cuestiones vinculadas a la seguridad urbana. En este marco, Pilar Ramírez suena como posible candidata a vicejefa, aunque todo dependerá del acuerdo nacional del partido.
Este escenario político cuenta además con la influencia de figuras como Cristian Ritondo y Santiago Caputo, quienes mantienen conversaciones estratégicas para ajustar el calendario y suspender, o no, las PASO, en función de la conveniencia electoral del PRO. En esta etapa, el futuro permanece abierto, mientras diversos actores internos buscan avanzar en definiciones que influyan en la estabilidad y el éxito político del partido en la Ciudad.