El Banco Central de la República Argentina (BCRA) acordó refinanciar sus compromisos de deuda REPO por un total de US$6.000 millones con diez bancos internacionales, extendiendo los vencimientos hasta septiembre de 2028, más allá del calendario electoral previsto para el próximo año. Esta operación busca fortalecer la posición financiera del organismo y brindar mayor certidumbre al mercado sobre la capacidad de pago del país en el corto y mediano plazo.
Para llevar adelante esta reprogramación, el BCRA canceló la totalidad de las operaciones REPO vigentes y concretó una nueva línea de financiamiento con las mismas entidades, mejorando las condiciones existentes. El costo financiero de la deuda se redujo, con una tasa de interés actual cercana al 7,6% anual, calculada sobre la SOFR en dólares más un spread del 4%. Además, se amplió el número de bancos participantes en esta nueva instancia.
La garantía para esta operación consistió en bonos soberanos Bonares que forman parte del patrimonio del Banco Central. La subasta se realizó a fines de junio, con ofertas que superaron los US$8.200 millones, adjudicándose finalmente financiamiento por US$6.000 millones. Así, la entidad logró extender plazos y mejorar la tasa de interés en un contexto de vigilancia sobre los vencimientos de deuda ante las próximas elecciones.
Paralelamente, el Gobierno prepara una serie de anuncios vinculados al programa financiero para los años 2026 y 2027, que se esperan oficiales próximamente. El objetivo es promover previsibilidad en los mercados y minimizar presiones cambiarias y financieras durante el período preelectoral. En esta línea, las autoridades divulgarán un cronograma detallado de vencimientos de deuda en dólares del Tesoro y las diferentes fuentes de financiamiento previstas para afrontar esos compromisos.
Con estas medidas coordinadas entre el Banco Central y la Secretaría de Finanzas, el Ejecutivo intenta consolidar la confianza de los inversores y despejar dudas sobre la sostenibilidad del perfil de deuda argentino en los próximos años, apuntando a una mayor estabilidad financiera en un escenario marcado por la incertidumbre política y económica.