Argentina se incorporó a Pax Silica, una alianza internacional liderada por Estados Unidos que busca establecer una cadena de suministro y gobernanza global para la inteligencia artificial (IA). La iniciativa, que ya agrupa a más de veinte países, pretende consolidar la ventaja tecnológica estadounidense en un contexto geopolítico en el que China avanza en el desarrollo de modelos de IA competitivos.

Este acuerdo tiene como objetivo central construir un ecosistema integral para la tecnología del futuro, que incluye no solo el software y los algoritmos, sino también los recursos físicos como minerales críticos, energía y manufactura avanzada. Según Jacob Helberg, subsecretario de Estado de EE.UU., esta alianza representa un nuevo consenso de seguridad económica fundamental para garantizar que las naciones alineadas mantengan el liderazgo en IA.

MunicipiosAR Argentina
Buenos Aires Patagonia NOA NEA
Noticias de municipios
de toda Argentina
Más de 500 municipios cubiertos
VER NOTICIAS →

La incorporación de Argentina se produce en un momento de alta competencia tecnológica global. Empresas chinas como DeepSeek y Z.ai han desarrollado modelos de IA con menor inversión que han puesto en alerta a Silicon Valley, evidenciando un posible declive de la supremacía estadounidense. En respuesta, la Casa Blanca flexibilizó restricciones a tecnologías consideradas riesgosas y negocia mayor participación en compañías clave como OpenAI, creadora de ChatGPT.

Además de sumar aliados estratégicos, Pax Silica busca facilitar el acceso a datos, desregular ciertos aspectos de la industria y expandir la infraestructura necesaria para la IA, incluyendo nuevos data centers y fuentes energéticas confiables. Esto significa que Argentina, al entrar en el acuerdo, podría enfrentar reformas vinculadas a estos sectores para integrarse efectivamente en la cadena global de producción tecnológica.

Con la adhesión a Pax Silica, Argentina se posiciona dentro de una coalición que no solo promueve el avance tecnológico, sino que también establece reglas y estándares para una industria que se prevé será clave en la economía mundial del siglo XXI, similar a cómo el petróleo y el acero definieron el siglo pasado.