Argentina avanza hacia la recuperación del grado de inversión en los próximos años, según indicó el ministro de Economía Luis Caputo. Este objetivo, que se espera alcanzar antes de la finalización del mandato presidencial de Javier Milei, se sustenta en una baja sostenida del riesgo país y en la consolidación del programa económico vigente.

El regreso a la categoría de país con grado de inversión brindaría mejores condiciones para financiarse en los mercados internacionales, permitiendo reducir el costo del crédito y otorgando mayor estabilidad macroeconómica. Además, fortalecería la capacidad del Estado para controlar la inflación y mejorar el desempeño económico general.

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Caputo señaló que Argentina ya cuenta con las condiciones para emitir deuda en el exterior, aunque prefieren esperar a que las tasas de interés bajen aún más. En esa línea, el secretario de Finanzas Federico Furiase destacó que el riesgo país cayó a 414 puntos básicos, una señal clara de mejora en la confianza internacional hacia la economía argentina.

El plan financiero presentado por el Gobierno contempla afrontar todos los vencimientos de deuda externa hasta diciembre de 2027 sin necesidad de recurrir a nuevo endeudamiento. Este programa incluye un excedente de alrededor de 3.700 millones de dólares proyectado para fines de 2026 y un equilibrio entre obligaciones financieras y fuentes de financiamiento que alcanzaría aproximadamente 24.900 millones de dólares hacia finales de 2027.

De cara al escenario electoral del próximo año, las autoridades trabajan para evitar impactos negativos en la estabilidad económica. Se prevé que el superávit fiscal sea significativo para comienzos de 2028, lo que refleja una estrategia conservadora enfocada en mantener la confianza y la disciplina financiera.

En cuanto a reformas, Caputo confirmó que la próxima modificación de la Carta Orgánica del Banco Central impedirá cualquier financiamiento monetario directo al Tesoro, garantizando la independencia del organismo y preservando el control inflacionario. Además, el Gobierno descartó cambios en la disciplina fiscal, insistiendo en mantener el equilibrio como pilar fundamental para reducir el riesgo país.