Yael Falcón Pérez tuvo una actuación sólida en su primer encuentro del Mundial 2026, donde supervisó la victoria de Suecia por 4-1 sobre Túnez en Monterrey. Su manejo del partido fue tranquilo, caracterizado por un control firme sin convertirse en el centro de atención, lo que contribuyó a un desarrollo fluido del juego.

Durante la primera mitad, Falcón Pérez aplicó una de las nuevas reglas impulsadas por la FIFA para evitar pérdidas de tiempo: tras detectar demora en un saque lateral por parte de un jugador tunecino, contó los segundos reglamentarios y otorgó la posesión a Suecia. Además, prefirió advertencias verbales frente a protestas antes que recurrir a sanciones disciplinarias, priorizando el diálogo y la continuidad del partido.

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El buen trabajo del árbitro se complementó con la labor del equipo arbitral argentino, donde el asistente Maximiliano Del Yesso colaboró para sancionar correctamente un lateral mal ejecutado. La comunicación entre árbitro y asistentes fue constante y efectiva, lo que evitó polémicas y contribuyó a una conducción confiable.

En la segunda mitad aumentaron las situaciones disciplinarias y Falcón Pérez mantuvo una línea coherente al no mostrar tarjetas en infracciones leves hasta amonestar por primera vez a Rano Khedira tras una falta dura. Aplicó correctamente la ley de ventaja y sancionó después de detener la jugada, demostrando criterio justo durante el partido. También destacó el desempeño del asistente Facundo Rodríguez, preciso en la detección de posiciones adelantadas.

El único momento controvertido se produjo a pocos minutos del final, cuando anuló inicialmente por offside un gol sueco. Sin embargo, tras la revisión del VAR, se detectó una leve intervención previa que habilitaba la jugada, y el tanto fue convalidado. Esta corrección fue un detalle técnico complejo que no empañó el balance positivo de la terna arbitral argentina.

En conjunto, la presentación de Falcón Pérez fue convincente y dejó una impresión favorable para futuras designaciones en el torneo, evidenciando que está preparado para manejar partidos de alto nivel con las nuevas reglamentaciones del fútbol mundial.