Durante las primeras jornadas del Mundial 2026, llamó la atención la gran cantidad de jugadores que eligieron botines en colores rosa y fucsia, presentes en delanteros, defensores y arqueros de diversas selecciones. Esta elección no responde a una preferencia individual, sino a una estrategia de las principales marcas deportivas que diseñan sus colecciones con varios años de anticipación basándose en estudios de mercado y tendencias globales.
El uso de estos tonos busca facilitar la visibilidad del calzado sobre el césped, favoreciendo que los botines se destaquen en transmisiones televisivas, repeticiones y contenidos difundidos en redes sociales. De esta manera, los colores rosa y fucsia se consolidaron como un recurso visual predominante dentro del Mundial, causando un gran impacto tanto para el espectador en vivo como para quienes siguen el evento a través de distintos medios.
Sin embargo, el capitán argentino Lionel Messi fue una de las excepciones a esta tendencia, eligiendo un modelo blanco con detalles celestes y dorados. Este diseño está inspirado en los colores nacionales y en momentos emblemáticos de su carrera mundialista, diferenciándose notablemente del resto del plantel. La elección de Messi representa una combinación entre tradición y personalidad dentro de la línea general impuesta por los fabricantes.