La controversia surgió tras el partido entre Marruecos y Francia en los cuartos de final del Mundial de 2026, cuando el primer gol de Kylian Mbappé estuvo precedido por una jugada en la que Adrien Rabiot tocó el balón con la mano. Este gesto desconcertó a los jugadores marroquíes, quienes percibieron una posible infracción. El técnico de Marruecos, Mohamed Ouahbi, reconoció que esa acción afectó el ánimo de su equipo aunque dudó si debía ser sancionada.
La jugada fue revisada por el VAR, pero la producción televisiva no mostró repeticiones en cámara lenta, lo que dificultó la evaluación pública. Al analizar las imágenes completas, el ángulo no permite definir con claridad si Rabiot tocó el balón con la mano o si fue involuntario. Esta incertidumbre se suma a la aplicación de la regla 12 de la IFAB, que establece que solo se sanciona una mano si es deliberada o si el jugador incrementa artificialmente la superficie del cuerpo para controlar el balón.
En el caso de Rabiot, la secuencia mostró que primero disputó la pelota con el pie y luego esta tocó su mano de forma rápida y accidental, sin intencionalidad ni ventaja directa. Además, la única sanción por mano dentro del área del delantero generalmente corresponde al propio goleador cuando manipula voluntariamente el balón. Estos detalles indican que la jugada fue una microcontroversia sin repercusión en el reglamento oficial.