Los usuarios residenciales del conurbano bonaerense afrontarán un nuevo incremento en sus facturas de luz, con un aumento promedio del 1,5% para quienes aún reciben subsidios, y cerca del 5% para los dos millones de hogares que ya no cuentan con ese beneficio. Este ajuste forma parte de la actualización tarifaria autorizada para julio y afecta a las distribuidoras EDENOR y EDESUR.
Además, los sectores comerciales e industriales verán aumentos que oscilarán entre el 7,5% y el 13,5%, según la categoría a la que pertenezcan. En paralelo, las tarifas de gas también se ajustaron. Los usuarios de Metrogas, Naturgy y Camuzzi Gas Pampeana tendrán un incremento promedio del 2,81%, según informó la Defensoría del Pueblo bonaerense.
Este conjunto de aumentos se inscribe en una tendencia que aceleró la suba de la luz en el área metropolitana, donde entre diciembre de 2023 y junio de 2026 la tarifa acumuló un crecimiento cercano al 494%. En contraste, la inflación general durante ese mismo período alcanzó un 236%, lo que evidencia un aumento muy por encima de la media de precios. Esta diferencia se explica porque, según el análisis del observatorio de tarifas y subsidios IIEP (UBA–CONICET), los servicios públicos estuvieron durante años con tarifas "atrasadas" y una inflación "reprimida".
El impacto del ajuste repercute directamente en el presupuesto de los hogares. Un hogar promedio destina actualmente más de 280 mil pesos mensuales al pago de servicios básicos como agua, energía y transporte, cifra que representa aproximadamente un 15% del salario promedio registrado. De mantenerse este ritmo de actualizaciones mensuales, el gasto en servicios continuaría en aumento.
Frente a esta situación, el vocero presidencial Adrian Ravier recomendó a la población que, ante el aumento de las tarifas, priorice medidas como «abrigarse» en lugar de encender la calefacción, a modo de mitigar el impacto en el consumo energético durante los meses más fríos.