La más reciente encuesta de Satisfacción Política y Opinión Pública (ESPOP) realizada por la Universidad de San Andrés confirma una fuerte insatisfacción ciudadana respecto al rumbo del país. Mientras la imagen del Gobierno de Javier Milei mantiene una aprobación baja y estable, el nivel de desaprobación aumentó hasta un 60%, reflejando un clima de polarización y desencanto que va más allá de la política partidaria.

Una de las transformaciones más importantes en esta medición es el desplazamiento del problema de la inflación como máxima preocupación. Ahora, los argentinos priorizan dos cuestiones más inmediatas y vinculadas a su calidad de vida: los bajos salarios y la falta de trabajo, ambos señalados por un 37% de los consultados. La inquietud por la inflación bajó al 22%, evidenciando que la urgencia está en garantizar ingresos suficientes y estabilidad laboral para cubrir necesidades básicas.

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Además, el informe revela que más de la mitad de la población siente un deterioro en su economía personal, cifra que pone en evidencia la creciente dificultad para enfrentar los gastos cotidianos. En este contexto, la propuesta de dolarización, presente en debates previos, perdió fuerza: un 63% de los encuestados respalda la decisión del Gobierno de no implementarla y cerca del 50% prefiere seguir recibiendo sus salarios en pesos, buscando evitar riesgos adicionales en una situación ya compleja.

Este nuevo escenario refleja un realismo pragmático entre los ciudadanos, que buscan sobre todo estabilidad y poder adquisitivo en lugar de cambios abruptos en la política monetaria o económica. El desgaste político no solo responde a resultados electorales o partidos, sino a una sensación profunda de que las necesidades básicas continúan sin resolverse.