YPF ajustó sus precios de combustibles con un aumento del 1 % que comenzó a aplicarse desde el jueves 14. Al mismo tiempo, la empresa decidió prolongar por otros 45 días el sistema de “buffer de precios”, una herramienta que busca evitar traslados abruptos al consumidor ante fluctuaciones internacionales.
Esta medida implica que durante este período YPF no trasladará cambios bruscos en el precio internacional del petróleo Brent a las estaciones de servicio, aunque sí mantendrá constantes otros componentes del precio, como los impuestos. El propósito es amortiguar sobresaltos en el surtidor mientras se monitorean condiciones de mercado y la evolución del conflicto en Oriente Medio.
El mecanismo de “buffer de precios” contempla la conformación de una cuenta compensadora que acumula las diferencias de ingresos originadas por demorar el ajuste de las variaciones en el crudo. Una vez finalizado el plazo y normalizado el contexto internacional, YPF recuperará esos ingresos sin modificar las tarifas de forma súbita.
En paralelo, la compañía continuará aplicando un sistema de micropricing que ajusta los valores en función de la oferta y la demanda, diferenciando precios por franjas horarias, corredores y zonas geográficas. Este método busca maximizar rentabilidad sin afectar la competitividad ni la demanda de combustibles.
La petrolera estatal remarcó que esta decisión se tomó de manera independiente, sin intervención del Ministerio de Economía, que persigue frenar la inflación general. Dada la fuerte presencia de YPF en el mercado local, su estrategia suele marcar el rumbo que siguen otras marcas refinadoras y comercializadoras en el país.

