La Justicia argentina mostró una marcada disparidad en su actuación frente a casos de corrupción, negligencia y fraude que involucran a altos funcionarios. La diferencia en los fallos quedó en evidencia al comparar el tratamiento judicial del hundimiento del submarino ARA San Juan y la tragedia del tren de Once, así como causas de enriquecimiento ilícito y estafas multimillonarias.
En el caso del ARA San Juan, el máximo responsable político, quien era el presidente en funciones, resultó eximido de toda culpa pese a la muerte de 44 tripulantes y a las numerosas fallas técnicas en la embarcación. Esta decisión refleja el predominio de una estructura vertical en la Armada y la obediencia judicial hacia sus mandantes, mientras que familiares de las víctimas sufrieron espionaje justificado por la “seguridad del presidente”.
En cambio, en la tragedia del tren de Once, cuya responsabilidad estaba a cargo de una empresa privada, varios exfuncionarios fueron condenados, incluyendo exsecretarios y ministros del gobierno kirchnerista. Además, la expresidenta Cristina Kirchner fue sancionada con base en una supuesta negligencia sobre obras viales en una provincia, pese a que dicho control no le correspondía directamente.
El favoritismo también se observó en causas vinculadas a fraudes y enriquecimiento ilícito. Destaca la decisión judicial que apartó a varios inversores afectados por la estafa Libra del rol de querellantes, donde está involucrado un político conocido por su cercanía con el oficialismo. De igual forma, el gobierno permitió la permanencia en un cargo judicial clave de un magistrado sospechado de impulsar reformas que reducen derechos laborales y cuya edad debería haber provocado su retiro obligatorio.
Estos fallos judiciales y maniobras de tolerancia política evidencian un entramado de manipulación y corrupción en el Poder Judicial desde el inicio del macrismo, que se ha mantenido vigente y pone en cuestión la igualdad ante la ley.
La controversia alcanzó también a sectores eclesiásticos, cuyo representante más destacado criticó abiertamente la corrupción política durante una homilía nacional, defendiendo la necesidad de una justicia auténtica e independiente frente a prácticas ilícitas y al enriquecimiento indebido.