La certificación de Manejo Forestal Sustentable otorgada por FSC Argentina cubre unas 560.000 hectáreas, incluyendo aproximadamente 185.000 hectáreas destinadas a la conservación dentro de las áreas certificadas. Este sistema internacional no se limita solo a la producción forestal, sino que incorpora la protección de valores ambientales, sociales y culturales en sus criterios.
FSC distingue entre bosques naturales y plantaciones, aplicando requisitos específicos para cada tipo. Ambas categorías deben cumplir con estándares rigurosos que incluyen la conservación o restauración de ecosistemas nativos, la preservación de recursos hídricos y el respeto por los derechos de trabajadores, comunidades locales y pueblos indígenas. Además, las organizaciones certificadas deben realizar monitoreos periódicos y adoptar procesos de mejora continua en su manejo.
Un aspecto clave del sistema es su postura frente a la conversión de ecosistemas naturales con alto valor de conservación (AVC), como humedales y pastizales. La transformación o deterioro de estas áreas es incompatible con los estándares FSC. Por esta razón, las tierras convertidas después de una fecha límite establecida en diciembre de 2020 quedan excluidas del proceso de certificación. En casos de conversiones anteriores, se exige la aplicación de medidas de remediación de acuerdo con políticas específicas del sistema.
La identificación, mantenimiento y monitoreo constante de los sitios de Alto Valor de Conservación son obligaciones para las organizaciones certificadas y se verifican en cada auditoría de control. Esto garantiza que las unidades de manejo forestal no solo se enfoquen en la producción, sino que también contribuyan a la protección medioambiental y al bienestar social.
Por último, la Política para la Asociación de FSC le permite intervenir incluso cuando sus miembros realizan actividades no aceptables fuera de las áreas certificadas, reforzando el compromiso con la gestión forestal responsable a nivel integral.