El panorama económico actual muestra señales de estancamiento motivadas, en gran parte, por el aumento de la mora en los créditos familiares. Este fenómeno impide la recuperación del consumo y puede profundizar la baja en la actividad económica.
A pesar de ciertos esfuerzos de los bancos para contener el problema, las soluciones disponibles se enfocan en regularizar deudas atrasadas y no en incentivar el consumo o la inversión. Esta dinámica impacta directamente en el poder adquisitivo de los hogares, que continúa deteriorándose gradualmente.
Los datos oficiales del Indec revelan que, hasta febrero de 2026, los salarios reales han caído frente a los precios, con una pérdida acumulada en el sector privado mayor a tres puntos y aún más significativa en el sector público. Si se considera un índice de precios actualizado con datos de la Encuesta Permanente de Hogares, las pérdidas salariales se elevan incluso más. Esta erosión del poder adquisitivo limita la capacidad de las familias para hacer frente a gastos superfluos y compromete la demanda interna.
En materia productiva, la caída es clara. La actividad industrial registró un descenso mensual desestacionalizado y una baja interanual marcada, que se profundizó en mayo con una reducción anual del volumen fabricado. La retracción concentrada en este sector indica una desaceleración que puede proyectarse hacia otros ámbitos de la economía.
El comportamiento de las ventas minoristas también refleja este escenario. De acuerdo con la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (CAME), en junio se evidenció una caída en la facturación del comercio al por menor, acumulando pérdidas desde comienzos de año. Solo el rubro farmacia logró un crecimiento positivo, mientras que sectores fundamentales para la población, como alimentos, sufrieron caídas importantes. Otros sectores como perfumería, indumentaria y bazar experimentaron descensos más pronunciados, lo que representa la dificultad para sostener consumos básicos y la eliminación completa de bienes y servicios considerados secundarios.
Este conjunto de indicadores muestra un panorama económico que se mantiene débil, con pocos signos de recuperación mientras persista la alta mora en créditos familiares y la erosión del salario real. El estancamiento en la producción y la baja en las ventas anticipan una demanda que continúa restringida, sin señales claras de reactivación.