Brasil dispone de un período crucial de tres años para posicionarse como un competidor eficiente en el mercado internacional de centros de datos. Esta oportunidad surge debido a las limitaciones energéticas que enfrentan grandes actores globales como Estados Unidos y varios países europeos, lo que ralentiza la expansión de su infraestructura tecnológica.
El vicepresidente senior de Desarrollo Corporativo y Fusiones y Adquisiciones de Scala Data Centers destacó que conectar nuevos centros de datos a la infraestructura energética puede tardar entre cinco y siete años, generando una brecha de procesamiento que podría cubrirse en otras regiones, entre ellas Brasil. Para aprovechar esta ventana, el sector debe actuar con urgencia para atraer inversiones extranjeras y asegurar capacidad antes de que se cierren estas oportunidades.
La competencia a nivel tecnológico es global y restringida a países que pueden recibir grandes inversiones en infraestructura digital. El retraso brasileño en consolidar un entorno competitivo puede desviar estos recursos hacia otros mercados emergentes como Argentina y Paraguay, que también buscan capitalizar esta demanda creciente.
Expertos del sector cuestionan la falta de un sentido de urgencia en los ámbitos Ejecutivo, Legislativo y sociedad civil para abordar las posibles pérdidas económicas y de autonomía digital si Brasil no avanza rápidamente. Un estudio elaborado por FGV Projetos señaló que la expansión de un centro de datos con capacidad de 100 megavatios podría añadir considerable valor al PIB brasileño, en cifras significativas.
Además de perder inversiones, la demora en la mejora de la infraestructura digital nacional incrementaría la dependencia de Brasil respecto al almacenamiento y procesamiento de datos fuera del país, lo que implica riesgos en materia de soberanía tecnológica y seguridad de la información.
- El proceso para conectar un data center a la infraestructura energética lleva entre cinco a siete años.
- Brasil debe captar inversiones extranjeras antes de que finalice el plazo de tres años.
- La competencia incluye países con capacidad para atraer grandes proyectos, como Argentina y Paraguay.
- Un centro de datos de 100 MW puede aportar un significativo impulso económico nacional.
- La demora aumenta la dependencia de la infraestructura digital instalada en el extranjero.