La reciente renuncia de un funcionario clave ha profundizado la sensación de desorientación dentro del Ejecutivo, afectando la comunicación oficial y aumentando la incertidumbre entre la ciudadanía. Esta situación ha dejado un vacío importante en la estrategia comunicacional del Gobierno, que enfrenta cuestionamientos crecientes sobre su capacidad para trazar un rumbo claro.
Un informe de Consultora Delfos reveló que la percepción negativa hacia la gestión gubernamental alcanzó casi la mitad de la población en el segundo trimestre, con un promedio cercano al 45%. Al mismo tiempo, el apoyo al oficialismo se mantiene en niveles similares a los previstos para las próximas elecciones, mientras la aprobación del rumbo del Gobierno cayó a un 28,3%, cifra inferior incluso al respaldo dado a otras fuerzas políticas.
En materia económica, el panorama refleja una marcada preocupación: cerca del 50% considera que el país avanza en la dirección equivocada y apenas un 30% cree que la economía está bien encaminada. Esta percepción de falta de rumbo se acompaña de un clima social pesimista, donde más de la mitad de los encuestados manifiestan pesimismo sobre la situación social, duplicando a quienes mantienen una visión optimista.
Los estudios realizados por distintas consultoras muestran un crecimiento sostenido del rechazo y la desconfianza hacia el Gobierno, con diferencias que oscilan entre 20 y 24 puntos porcentuales en la evaluación social y económica. Incluso segmentos vinculados a apoyos opositores evidencian dudas, ya que un porcentaje significativo señala que el país no transita el camino correcto.
Este aumento en la crisis de confianza refleja la dificultad del gobierno para revertir la percepción negativa predominante y plantea un escenario de incertidumbre respecto al futuro. La mayoría de la población expresa desilusión con la gestión actual, mientras solo una minoría mantiene una percepción favorable, lo que afecta no solo la economía, sino también las expectativas sociales y políticas en el mediano plazo.