La vicepresidenta de la Nación, Victoria Villarruel, volvió a provocar controversia tras difundir un mensaje en sus redes sociales con motivo del Día del Ejército Argentino, en el que defendió la actuación militar contra las organizaciones guerrilleras durante la década de 1970. En su publicación, resaltó la lucha contra el “accionar terrorista” del ERP, vinculando su propio relato al conflicto armado que marcó una etapa crítica en la historia argentina.
Villarruel recordó la participación de su padre en el Operativo Independencia, la intervención militar que tuvo lugar en Tucumán en 1975, y afirmó conocer “el sacrificio, la entrega y el amor por la Argentina” de quienes formaron parte de las Fuerzas Armadas. Cerró el mensaje con un reconocimiento explícito al Ejército, una postura que sectores políticos y organismos de derechos humanos interpretaron como una defensa de la llamada “lucha antisubversiva”, término vinculado a la justificación histórica de la represión ilegal del Estado durante la última dictadura cívico-militar.
Este pronunciamiento se produce en un momento especialmente sensible, ya que coincide con los 50 años del golpe de Estado de 1976 y con un debate público creciente sobre las políticas de memoria, verdad y justicia. En los últimos meses, varios organismos nacionales e internacionales advirtieron sobre el avance de discursos revisionistas que relativizan o cuestionan los consensos alcanzados desde el retorno democrático en relación a los crímenes de lesa humanidad cometidos durante la dictadura.
La vicepresidenta no es novedad en la controversia vinculada a estos temas. Desde antes de asumir, construyó su perfil político en torno a la reivindicación de las víctimas de las organizaciones armadas de los años setenta y cuestionando las políticas oficiales de derechos humanos. Ha impulsado actos para visibilizar a familiares de víctimas de atentados guerrilleros y expresó su intención de reabrir causas judiciales relacionadas con esos hechos, lo que tensiona el actual enfoque sobre la memoria histórica.
Además, esta polémica llega en un contexto de desgaste en la relación entre Villarruel y el presidente Javier Milei, marcado por distanciamientos públicos y desencuentros dentro del propio oficialismo. A pesar de estas tensiones, la vicepresidenta mantiene una agenda política independiente que incluye la defensa del Ejército y la crítica a las políticas de derechos humanos vigentes.

