La designación de Adrián Ravier como vocero presidencial provocó un revuelo tras reaparecer antiguos tuits de Javier Milei que lo calificaban con duras críticas. En esas publicaciones, el actual jefe de Estado, en ese entonces economista y figura mediática, cuestionaba sus capacidades intelectuales y sus antecedentes políticos.
En los mensajes difundidos, Milei definió a Ravier como “imbécil total”, “chanta” y apuntó directamente a su bajo desempeño en microeconomía y matemáticas, además de considerarlo “lento” para los debates televisivos. También lo criticó por su alineamiento con el gobierno de Cambiemos, rechazando su respaldo al expresidente Mauricio Macri.
Estas expresiones resucitan un contexto de tensiones internas en el gobierno actual, ya que la Jefatura de Gabinete, encargada de la designación del vocero, enfrenta la contradicción entre el nombramiento y los cuestionamientos previos de Milei. El impacto político derivado de estos mensajes evidencia una discrepancia notable dentro del oficialismo respecto a la figura elegida para comunicar la voz de la Casa Rosada.
Los tuits, fechados en 2018, insisten en la falta de formación y rapidez mental de Ravier, calificándolo como un “pésimo economista” y “caradura” por hablar de teorías económicas sin un estudio previo. El referente libertario no solo denigraba sus habilidades técnicas, sino que además cuestionaba su credibilidad en el ámbito público.
La circulación de estos mensajes en redes sociales ha sido intensa, marcando un nuevo episodio en la disputa interna de discursos y figuras que atraviesa al Gobierno. La repercusión política se mantiene abierta mientras la designación de Ravier consolida su rol como portavoz oficial, a pesar de la polémica generada por estas declaraciones previas.