La salida de Manuel Adorni de la Jefatura de Gabinete marcó un punto final a una crisis que se prolongó por más de 100 días dentro del Gobierno nacional. Bajo investigación por presunto enriquecimiento ilícito y con fuertes cuestionamientos desde el Congreso, Adorni presentó su renuncia en medio de un contexto político complicado y tras un prolongado respaldo público de Javier Milei y su entorno más cercano.

La polémica se originó por múltiples filtraciones judiciales y periodísticas que involucraron al funcionario y a su círculo familiar, incluida la aparición de su esposa en un vuelo oficial junto a Milei y viajes a Punta del Este en aviones privados. Estos acontecimientos debilitaron su posición y generaron un aislamiento creciente dentro del gabinete, que terminó por distanciarse de él ante la presión del kirchnerismo en el Senado y la Cámara de Diputados.

MunicipiosAR Argentina
Buenos Aires Patagonia NOA NEA
Noticias de municipios
de toda Argentina
Más de 500 municipios cubiertos
VER NOTICIAS →

Intentos de aliados políticos, principalmente del PRO y de sectores de la UCR, buscaron evitar que la oposición avanzada lograra interpelar a Adorni o presentar una moción de censura. Sin embargo, la ayuda se agotó y finalmente la renuncia se concretó poco antes de un evento deportivo relevante para Argentina.

En medio de la crisis, el reemplazo de Adorni en la Jefatura de Gabinete está próximo a definirse, con Diego Santilli, actual ministro del Interior, como principal candidato. Aunque inicialmente evitó asumir el cargo por su complejidad y riesgo político, ahora analiza la designación como una oportunidad electoral en vistas a la gobernación provincial. Otra posibilidad apuntaría hacia el canciller Pablo Quirno, conocido por su cercanía al clan Caputo y vínculo con Karina Milei.

Durante todo el conflicto, Javier Milei mantuvo un apoyo constante y público a Adorni, replicado también por Karina Milei, quien expresaba confianza en la integridad del exjefe de Gabinete a pesar de los señalamientos mediáticos y políticos. No obstante, la renuncia de Adorni revela la imposibilidad del oficialismo de sostener su narrativa frente a las investigaciones judiciales y la presión parlamentaria.