La renuncia de Manuel Adorni marcó un nuevo récord en la Jefatura de Gabinete al convertirse en el segundo funcionario con menor permanencia en el cargo desde su creación hace casi 31 años. Con solo 235 días en funciones, su salida profundizó una tendencia de alta rotación en esa posición durante la administración de Javier Milei.
Con la llegada de Diego Santilli como el vigésimo cuarto jefe de gabinete, el presidente Milei estableció un récord nacional: cuatro cambios en menos de tres años al frente de esa área clave. Esta renovación constante provocó un promedio de permanencia de los jefes de gabinete de apenas 310 días durante su mandato, la marca más baja registrada en mandatos presidenciales electos por voto popular, incluso inferior a las de crisis anteriores.
El director del Observatorio de la Calidad Institucional y autor de un informe sobre el rol de esta función, Marcelo Bermolén, señaló que esta administración tiene las dos peores estadísticas de permanencia para ese cargo: Nicolás Posse, con 169 días, y Manuel Adorni, con 235, ambos en el gobierno de Milei. El estudio evidencia que esta volatilidad no solo afecta la continuidad sino que refleja una “devaluación institucional” en la figura del Jefe de Gabinete.
Desde la instauración del cargo, han ocupado esta función 24 personas en 12 mandatos presidenciales. Mientras que algunos jefes de gabinete tuvieron gestiones breves vinculadas a momentos de crisis, otros lograron mayor estabilidad. El caso más extenso corresponde a Alberto Fernández, quien acumuló 1.886 días entre la presidencia de Néstor Kirchner y la de Cristina Fernández de Kirchner.
El informe también destaca que, hasta la fecha, ninguna mujer ha ejercido esta función durante gobiernos democráticos electos en Argentina, un dato que resalta la falta de diversidad en un cargo de alta responsabilidad política.
La renovación acelerada de los jefes de gabinete en esta gestión cuestiona la estabilidad política y administrativa del gobierno, aumentando las dudas sobre la capacidad del área para coordinar ministerios y dar continuidad a las políticas públicas.